El sueño de la casa propia, cada vez más lejos: la crisis de la vivienda social
Comprar una vivienda de interés social se ha convertido en una misión casi imposible para las familias mexicanas. Según Mireya Pasillas Torres, académica del ITESO, los precios de este segmento han subido un 12.6%, superando por mucho el promedio nacional y registrando un encarecimiento superior al de las viviendas residenciales.
Aunque el salario mínimo ha tenido incrementos significativos en los últimos cuatro años, el alza en los costos de construcción y la dinámica del mercado han dejado a los trabajadores atrás. La brecha es clara: mientras los ingresos han crecido, la inflación en el sector inmobiliario ha disparado los precios a niveles inalcanzables.
Los datos son reveladores: desde 2017, la vivienda social ha acumulado un aumento del 109.9%. Esto significa que una propiedad que antes costaba 500 mil pesos, hoy supera el millón de pesos. En contraste, el sector residencial ha tenido incrementos ligeramente menores, lo que evidencia que la crisis afecta principalmente a quienes tienen menos recursos.
En el caso específico de Jalisco, la situación es aún más crítica con un encarecimiento acumulado del 132% en la última década. Este fenómeno, sumado a la precariedad laboral y el aumento de la informalidad, pone en evidencia una urgencia mayor: la necesidad de políticas públicas que realmente impulsen la vivienda asequible y frenen esta tendencia que margina a gran parte de la población.



